Historia

Somos el Club Atlético Bartolomé Mitre, una entidad deportiva de la ciudad de Posadas, provincia de Misiones, fundada el 7 de octubre de 1926 por un grupo de jóvenes que soñaba con tener su propio equipo, sentado en un banco de la plaza San Martín. Desde aquellos primeros partidos y reuniones de comisión en barrio Rocamora hasta la actualidad, Mitre se consolidó como uno de los grandes protagonistas del fútbol misionero, con los colores azul y amarillo como bandera y una fuerte identidad barrial que se transmite de generación en generación.

A lo largo de casi cien años, nuestro club creció de la mano de la Liga Posadeña de Fútbol, en la que conquistó numerosos campeonatos y se ganó un lugar de prestigio en la región. Ese protagonismo deportivo permitió dar el salto al plano nacional: Bartolomé Mitre disputó los Campeonatos Nacionales de 1972 y 1975, midiéndose con los equipos más importantes del país, y participó en diferentes torneos federales como el Torneo Regional, el Torneo Argentino B y C, el Torneo del Interior y la Copa Argentina de 1970.

Hoy, tras el ascenso obtenido en el Torneo Regional Federal Amateur 2024/25, representamos nuevamente a Misiones en el Torneo Federal A, con el desafío de seguir creciendo sin perder nuestra esencia: un club de barrio, con raíces profundas en Rocamora y con la mirada puesta en todo el fútbol del interior.

El Gigante de Rocamora

Nuestra casa es el estadio Ernesto “Tito” Cucchiaroni, el Gigante de Rocamora, inaugurado el 9 de julio de 1968 y con capacidad para 7.000 espectadores. Lleva el nombre del que muchos consideran el mejor futbolista misionero de la historia y está emplazado en el corazón del barrio Rocamora, rodeado de calles, casas, comercios y familias que viven el día a día del club.

Cada partido en nuestro estadio es un punto de encuentro para las familias, los socios, los hinchas del barrio y de toda la ciudad, que llenan las tribunas auriazules para alentar al equipo. En esas tribunas se celebran títulos, se sufren derrotas, se reciben a los más chicos que vienen por primera vez y se abrazan generaciones completas que crecieron viendo a Mitre.

Un club formador

Mitre es, ante todo, un club formador. Desde las divisiones infantiles y juveniles hasta el plantel profesional, trabajamos para que los chicos de Posadas y de toda la provincia encuentren en el club un espacio de crecimiento deportivo y humano. Nuestras inferiores alimentan año a año a la primera local y al equipo que compite en torneos federales, manteniendo una base de jugadores de la casa complementada con futbolistas de experiencia.

Muchos nombres que pasaron por el Gigante de Rocamora dejaron su huella en el fútbol misionero y en el ascenso argentino. Futbolistas formados en el club han llegado al profesionalismo y otros eligieron volver a vestir la auriazul en el tramo final de sus carreras, reforzando el vínculo entre Mitre y quienes llevan a Posadas en la sangre.

Clásico posadeño y rivalidades

El clásico posadeño tiene como protagonistas a Bartolomé Mitre y Guaraní Antonio Franco, dos instituciones históricas que representan buena parte de la identidad futbolera de la ciudad. Con el paso de las décadas, este enfrentamiento se convirtió en mucho más que un simple partido: cada cruce entre auriazules y franjeados divide a Posadas en colores, familias y barrios, y transforma al fútbol en un verdadero acontecimiento social.

La rivalidad comenzó a consolidarse a mediados del siglo XX, cuando Bartolomé Mitre empezó a crecer en el plano liguista, a sumar títulos en la Liga Posadeña de Fútbol y a ganar cada vez más hinchas, en un contexto en el que Unión, el antiguo rival de Guaraní, fue perdiendo protagonismo. Ese ascenso deportivo y popular de Mitre hizo que los enfrentamientos con el conjunto de Villa Sarita se volvieran cada vez más frecuentes y decisivos, tanto en la competencia local como en los diferentes torneos federales del ascenso argentino.

A lo largo de su historia, ambos clubes compartieron distintas competiciones nacionales, como los viejos torneos regionales y los campeonatos de ascenso organizados por el Consejo Federal. Esos cruces, sumados a los choques definitorios en la Liga Posadeña, reforzaron el carácter de clásico: tribunas colmadas, semanas enteras de previa y una ciudad pendiente del resultado, ya sea en el Gigante de Rocamora o en el estadio de Villa Sarita.

Además del clásico posadeño, Mitre sostiene una fuerte rivalidad de barrio con el Club Atlético Huracán de Posadas. Se trata de un enfrentamiento muy arraigado en Rocamora, donde ambos comparten territorio y están separados por pocas cuadras. Cada partido frente a Huracán se vive como un duelo de pertenencia barrial, con familiares, amigos y vecinos en las dos veredas, y con el orgullo de representar al mismo barrio desde camisetas distintas.

En los últimos años, a partir del ascenso al Torneo Federal A, se sumó también una competencia provincial con Crucero del Norte, que se expresa en el ámbito nacional. Cada cruce entre ambos representa la oportunidad de mostrar, puertas afuera, la riqueza y la pasión del fútbol misionero, manteniendo siempre el respeto deportivo y la convicción de que estos grandes partidos hacen más fuerte a todo el fútbol de la provincia.